Entrevista a Alejandro Schmidt

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Por Luciano Lamberti 

Alejandro Schmidt es poeta y editor. Vivió desde su nacimiento en Villa María, provincia de Córdoba. Editorial Nudista acaba de editar Romper la vida, antología existencial, un compilado de gran parte de su obra.

 

Villa María

Villa María es una linda ciudad para vivir, la vida del organismo, comer, dormir, coger, cagar. Tus hijos. Salir a dar una vuelta. Después de la primavera alfonsinista donde hubo bastante movida literaria, hubo siete revistas, hasta que empezó la hiperinflación y todo lo demás, del 83 al 86 fue algo rico para mí en el sentido en que se podían compartir muchas cosas. A partir del menemismo fue agonizando todo y se transformó en un páramo. Villa María es una ciudad donde no se ejerce el pensamiento. Ha tenido dos intendentes, uno doce años y otro dieciséis años. Gente marcada por la codicia y la avidez y muy poca inteligencia. Entonces uno vive eso. En ciudades más grandes hay más estímulos. En ese sentido nada más yo he sufrido la ciudad. Es como mi casa, la he vivido, la he visto cambiar. Vos imaginate que yo camino por la ciudad y veo gente que conozco hace 50 años. Es grato, también. 

El kichnerismo

Con el kirchnerismo, en los últimos años, he sido censurado. No me han invitado a más espacios públicos, a nada. Es algo honroso, porque yo no soy kirchnerista. Y porque yo en su momento mandé un par de cartas públicas al intendente que fueron muy leídas. Y como yo soy un tipo que viene del peronismo, a partir de la segunda carta hablaron a los espacios públicos y dijeron: este es un enemigo. El kirchnerismo me parece parecido al peronismo de los 40 en lo peor. En la cuestión tiránica, sí. Perón fue una persona mucho más inteligente y mucho más cultivada. Tuvo rodeado de personas un poco más inteligentes. Yo siempre voto a la izquierda, y fui candidato a concejal por el PO en las últimas elecciones. El troskismo es interesante para mí. A los tres meses de Menem yo me desafilié del peronismo, ya vi como venía la mano. Y después voté siempre a la izquierda.

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Antología existencial

Le puse así porque predomina ese relato de vida, digamos. En prácticamente todo lo que yo escribí. Un lirismo forzado. Después dejé inédita otra clase de poesía. Más de las palabras, de la poesía pura. Con menos apelación a lo real. Con un sesgo más filosófico. Yo antes tenía una editorial, Radamanto, pero me cansé. Edité más de 2000 poetas argentinos en gráfica. En el blog palabraargentina.blogspot.com.ar edité más de 150. Tengo varios blogs, catorce blogs, donde difundí poetas argentinos, por ejemplo,  lapoesiapregunta.blogspot.com.ar. Sigo difundiendo, pero el laburo de la imprenta, la correspondencia, la venta, me cansó, loco. Veintiocho años estuve. Hice revistas, publiqué en plaquetas, edité boletines, hubo un tiempo que hacía cartulinas con poemas los pegaba en los colegios, en los bares. Lo que pasa es que cuando lo hacés solo llega un momento en que te cansás. Ahora con la cuestión de la red estalló la gráfica, no tiene más sentido.

Bustriazo Ortiz

A mí el poeta que más me gusta del siglo XX en Argentina es Molinari. Pero yo no escribo como los escritores que me gustan, muy poco he tocado su respiración. Bayley me gusta. Bustriazo Ortiz. Yo estuve cuatro horas con Bustriazo y ya está, me bastó. Había ido a hacer una lectura a la Pampa y la Tere Andruetto me dijo: ¿Querés venir a verlo? Joya. Estaba viviendo en la casa de los escritores de Santa Rosa, el viejo no tenía dónde estar. Muy pobre, borracho. Siempre en los bares. Tenía un saquito muy menudito y unas manos como de pájaro, muy flacas y muy abusadas. En un momento le llevan una taza como de café con leche con vino, y él pone el plato encima. Eh, le digo, maestro, ¿porqué pone el plato ahí? No, me dice, para que no se vaya el alma del vino. Lea algo, maestro, le pedimos. Nooooo, dijo él. Eh, maestro, le pedimos. Bueh, lo llama a un tal Sergio y le lleva una carpeta celeste, una pila de poemas. Hubo que pegarle para que dejara de leer. Leía maravillosamente. Como entre suspiros. Realmente la escritura suya salía de esa voz. En un momento de la lectura dijo: Son las cinco menos cinco, los voy a despedir porque empieza mi programa de tango.

La vida de los poetas

Molinari labura 40 años de empleado en el congreso de la nación. Empleado civil. El negro era muy para adentro. Viste la poesía de Molinari que es muy melancólica. Él pierde el padre y la madre a los tres años. Uno de los tipos máximos de la generación del 40, si bien él comparte la generación del 20. Lo atropella un coche. Él estaba solo. Entonces lo internan. Y llega un momento en que lo iban a meter en cualquier lado, porque no había quién respondiera, no había un mango, nada. Se pasa sus últimos dos años internado. Y sigue escribiendo para La Nación. Poemas altísimos, loco. Incluso internado. Entonces la Olga Orozco, con dos o tres más, hicieron un remate inmenso de obras de arte. Cada uno puso un jarrón, un cuadro. Para conseguir guita, que también se la traga la enfermedad de Molinari. Entonces se casa para tener la mutual de la mujer. Se casa con una amiga. Y le entran a pedir a Alfonsín que le de un subsidio, algo. Y Alfonsín dijo ehhhh. Hasta que le pide Gunter Grass. Le escribe: Doctor Alfonsín, ¿usted sabe que Esta rosa oscura del aire es una lectura obligatoria para la primaria de Alemania? Le dieron dos lucas por mes. Hubo que llegar a eso. No, por eso, ser poeta, hermano, tenés que tener el bicho adentro.

Alejandro_Schmidt

Los comienzos

Yo empecé porque me gustaba el rock argentino. Año 68, calculá, surgía Almendra, Manal, Los Gatos. Y me encantaban las letras de las canciones. Y empecé a escribir como canciones. Y tuve la suerte de tener un compañero de escuela que era más grande, y era un tipo que leía muy bien. Y ese me hizo leer Maiakovski, Vallejo, así que entré por una puerta de buena poesía. Me acuerdo de palabras que no entendía, que no sabía qué mierda querían decir, pero me atraía esa fuerza. Y escribí digamos inocentemente para los amigotes, hasta los 21 o 22 años que empecé a hacer lecturas. A los 28 empecé a publicar y después de los 30 empecé a estudiar la poesía. A perder la inocencia, a leer mucho, a historizar la poesía argentina, a leer a todos los maestros.

Todos los días

Yo tengo más de 7000 poemas inéditos. Todos los días escribo, un par de poemas, o sobre lo que leo, algo. Ahora estoy escribiendo Una sombra llena de perros, que ya lleva como 3000 páginas. Ahí hay cosas de mi vida personal, de mi relación con la Biblia, hay cosas de veterinaria de perros, cosas de óptica, de todo. Poemas que me han gustado. Citas y citas y citas. Ahora estaba escribiendo sobre el arte de cebar mates. Y cosas de Napoleón.

Dios

Yo soy creyente, en Dios, no en la iglesia. La iglesia la odio. Yo creo que vos, yo, este señor, la señora que está gritando ahí, en muchos momentos de la vida somos más grandes que nosotros. Somos más que nosotros, y más que la vida. Creo que toda esa pregunta sobre Dios, la eternidad, la muerte, el sentido del tiempo y el sentido de la vida indican eso. Ahora, lo que hay después, llamale como quieras, pero yo creo que la muerte es una puerta. En la prehistoria, hace 8000 años, en el Neolítico, los cuerpos se enterraban, no los dejaban pudriéndose. Después los exhumaban y le pintaban los huesos de rojo. El sentido de trascendencia está en el hombre, es totalmente primitivo, está en todas las culturas. Los monos, en las cuevas, que eran monos que estaban abocados a comer todos los días, vivían catorce años, los muy viejos dieciocho. Usaban aceite vegetal para pintar, y lo buscaban en un área de 10 o 40 kilómetros. Tipos que estaban viendo cómo cazar una liebre para morfar. Pintaban en un lugar muy escondido y muy inaccesible. Y no pintaban todos, pintaba un grupo. Había necesidad de algo más, loco.///PACO