Mayim Bialik

The Tenure Turbulence
Por Mavrakis

I
Si las agencias de noticias sionistas no fueran tan misóginas y belicistas, probablemente se habrían enterado antes sobre la carrera cultural de Mayim Bialik. Si no la conocen, pueden imaginarse a una chica que ha superado ya la barrera de los treinta años y la ausencia de armonía ósea de su cara. Aunque el resto de su figura física dista bastante de lo que podría englobarse como atractivo, Mayim Bialik tampoco se compró un gato para mudar su libido a Instagram, ni se encerró de manera resignada en la jaula de autoconmiseración emocional de Twitter para comentar House of Cards. De hecho, ni siquiera dedica su tiempo fuera del trabajo al apoyo de causas apoyables ni a la condena de causas condenables sino que más bien piensa formas para construir fácticamente ese apoyo desde el trabajo concreto y la difusión hacia grandes audiencias. Si la conocen, entonces ya saben que Mayim Bialik es la más fea de The Big Bang Theory.

En una entrevista que le hicieron por televisión —sobre su último libro de cocina—, Mayim Bialik empezó por destacar el origen judío europeo de su familia como primera explicación de su relación íntima con el conocimiento. Al momento de pensar el mundo y su relación con el mundo, la cuestión judía no es para Mayim Bialik una cuestión menor ni utilitaria. Después de una carrera con mucho éxito como actriz infantil en los años ochenta, Mayim dejó de ser la fea que podía pasar por inteligente y se ocupó de volverse verdaderamente inteligente. Empezó por el estudio de la biología y las neurociencias en la Universidad de California —asunto en el que también logró un doctorado— y estudió también la religión judía y la cultura hebrea. (A propósito de la ciencia y la religión, cuando se le ofreció la presidencia del Estado de Israel a Albert Einstein, David Ben Gurión le preguntó muy nervioso a su gabinete: “¿Qué vamos a hacer si dice que sí?”).

II
La relación de Mayim Bialik con el Estado de Israel es tal que en Wikipedia la definen como una “die-hard Zionist”, aunque ella misma se considera una “ortodoxa moderna”. Su esposo, de hecho, nació bajo la religión de los mormones —una religión que en el siglo XIX se le ocurrió a Joseph Smith antes que Philip K. Dick pudiera imaginarla— pero se convirtió al judaísmo antes de casarse con Mayim (y nueve años después se divorció; sí, me pregunto exactamente lo mismo que cualquier hombre respecto a esa cuestión). Además de actriz y científica, Mayim Bialik es fundadora del Shamayim V’Aretz Institute, una organización dedicada a combinar “la espiritualidad judía” con asuntos como “medicina preventiva, cuidado animal, activismo y preservación del ambiente”.

El Shamayim V’Aretz Institute es ese punto en el que Mayim Bialik intenta combinar la ciencia y la religión —cuestión eminentemente política, como comprendió por otros medios un judío con menos suerte social y en el mundo del espectáculo en general, Baruch Spinoza— y para hacerlo suele recurrir a su carisma antes que a la fama. En un video promocional del instituto representa a la vez a una ama de casa judía, a una scholar judía y a una judía que no es una cosa ni la otra, explicando cómo preparar comidas kosher vegetarianas que sean sanas y a la vez no resulten desobedientes ante las severas leyes de Yahveh. Esta preocupación no es menor. Las religiones, en general, no se ocupan tanto de la comida como del cuerpo que recibe esa comida. Los ritos de purificación y el control del cuerpo creyente —todo lo que es capaz de ingresar y salir de un cuerpo— son asuntos delicados y Mayim Bialik entrecruza ahí una doble destreza: el conocimiento de la religión y la milenaria tradición judía y la ciencia secular agnóstica (en la misma entrevista sobre su libro, Mayim aclaraba que no encontraba que lo uno fuera impedimento para lo otro y viceversa). Con elegancia, invita a una y otra cosa a encontrar caminos de mutua convivencia.

Otra preocupación científico-religiosa de Mayim Bialik es la crianza de los hijos. Convencida de que los suyos deben recibir una crianza judía, Mayim forma parte de la Holistic Mom´s Network, un grupo de madres -y en segunda medida padres- que creen en la doctrina del attachment parenting, una forma de crianza inventada por un pediatra que tuvo ocho hijos (entre ellos uno con Síndrome de Down). El attachment parenting podría ser una versión con ánimo cientificista de la sobreprotección de las tradicionales madres judías: la hipótesis es que a mayor nivel de cuidados y atención a las necesidades del bebé —incluyendo la lactancia durante toda la primera infancia—, mayor seguridad social y emocional podrá desarrollar aquel durante su crecimiento (asunto sobre el que la mitad de la literatura de Philip Roth, desde una auscultación más imaginaria de la vida, tal vez tenga algo que decir).

Como neurocientífica, Mayim Bialik ha explicado que esta forma de crianza funciona desde el plano psicológico y neurológico mediante el estímulo de cierta cantidad de receptores específicos que la vuelven una simple verdad biológica. En su libro Beyond the Sling (Touchstone, 2012) pueden leerse los detalles. El resto de la prosa de Mayim Bialik sobre cuestiones científicas, parentales o religiosas puede leerse en blogs como los de la Jewish Wedding Network, Kveller y Today Moms.

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III
Este mes, Mayim Bialik publicó otro libro: Mayim´s Vegan Table, un libro de recetas saludables “de mi familia a la tuya”. Tal vez no había quedado consignado antes, pero además de actriz, científica, sionista y amamantadora de infantes, Mayim Bialik es cocinera vegetariana y asegura que le gusta mucho convertir la comida tradicional judía en platos vegetarianos. Vegetariana desde los 19 años, Mayim crió a sus hijos como vegetarianos, y en sus entrevistas explica las formas en que todo lo que contiene proteínas y grasas animales puede ser reemplazado por sustitutos vegetales (y como les pasa a muchas cocineras vegetarianas, el mejor halago que puede recibir su cocina, dice, es que alguien confiese no haber podido adivinar nunca que lo que acaba de comer es vegetariano).

Hay una pregunta elemental sobre las condiciones de existencia del intenso trabajo científico-religioso de Mayim Bialik. En términos simples sería: ¿se puede ser científico y religioso a la vez? No importa la respuesta ahora: hay bibliotecas escritas al respecto. De una manera carismática y femenina, mientras tanto, Mayim evita la pregunta para seguir adelante (evitar el conflicto, como necesitan creer que es posible las almas bellas). El proceso que estuve describiendo, extrapolando datos y publicaciones, es uno de los más interesantes a la vista sobre la tentativa de fabricarse una nueva identidad (algo sobre lo que, por otro lado, los child stars saben bastante de por sí). No se trata de reivindicar esa identidad sobre la base de la inmigración, el asentamiento, la residencia, la domesticación o la aculturación, como hacen otros, sino en virtud de una conveniente definición de una identidad mixta para, después, intentar utilizar toda su autoridad cultural acumulada para llevar esa misma definición sobre la opinión de las personas cultivadas. Una sionista que también es científica y una científica que también puede creer en un espíritu de comunidad más allá de la razón. ¿En Israel se ve The Big Bang Theory? Mayim Bialik debe resultar una especie de pionera entre sus pares en Hollywood ////PACO

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