Mujeres sin Pelos en la Vagina

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Por Juan Terranova

Eugenio Norambuena Pinto es chileno y reside en Santiago. Ha escrito en los diarios chilenos La Nación Domingo, El Ciudadano, Cambio 21, Diario 30, Dato Sur y Revista La Noche; en Argentina en el diario  La Voz Joven. Tiene un sitio Eugenionorambuena.com.

En el 2009 publicaste el libro de relatos Mujeres sin Pelos en la Vagina, antología de cuentos de la chilena audaz. ¿Cómo se te ocurrió ese título?

La génesis de este libro se gesta gracias al premio “creación literaria” que me otorgó el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile en la categoría de escritor emergente. Son diez relatos que transcurren a lo largo de Chile y hablan de mujeres audaces y revolucionarias, hembras con carácter y determinación para cambiar el desabrido y castrador destino donde una sociedad machista y conservadora las ha obligado a seguir el discurso Patriarcal predominante. Todos los cuentos tenían en común estas mujeres y la idea del título era captar a ese lector o lectora que es capaz de ir más allá del morbo que puede producir la imagen de aquella frase, una especie de “colador” para descubrir la metáfora: Mujeres sin pelos en la lengua que rompen las cadenas dominantes socioculturales. Pues bien, en un momento de sus vidas, efímero, sin ser el centro del relato, estas mujeres afeitan aquella oscuridad de pelaje, se despojan de la sombra y quedan libres para comenzar la rebelión interna y externa, que las lleva a transformarse en audaces y a marcar referentes. Luego de su publicación, el libro fue seleccionado por el Consejo del Libro para ser distribuido en las bibliotecas públicas del país.

Tus Relatos Carnívoros, ilustrados por Karto Romero, fueron seleccionados en el 2011, entre los cinco mejores libros de cómic publicados en Chile. ¿Qué se siente al ver tus historias en dibujos?

En instantes donde la cultura visual es parte del nuevo alfabetismo, la unión de una gráfica en relación al texto literario me parece una valiosa señal de acercamiento, sobre todo cuando el arte del cómic viene de un talento como el de Karto, uno de los ilustradores más relevante de nuestro país en los últimos 25 años. En mi primer libro el universo dramático que quise investigar fue el de las mujeres, en este, el de aquellos humanos que habitan la marginalidad (prostitutos, transexuales, traficantes, asesinos de torturadores de la dictadura, fetichistas sexuales, etc); esos que no estaban invitados al ostentoso Bicentenario celebrado con bombos y platillos, a donde solo asistieron los bien portados y obedientes al Estado. La conclusión es esta metáfora cárnica, de purulencia y abyección, mezcla de dos géneros, literatura e ilustración, donde se genera una obra verdaderamente contemporánea, registro antropológico y de reivindicación del débil.

El 2012 participaste en la antología de cuentos Hombres Contra la Violencia de Género, editado por la escritora Pía Barros. ¿Cómo fue esa experiencia?

La idea era escribir un relato que hablara sobre la violencia hacia el género femenino. Recogí un chiste de mal gusto que el Presidente Sebastián Piñera lanzó en medio de la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno en Tuxtla, México, donde comparaba a las mujeres con los políticos:“Cuando el político dice que sí, quiere decir tal vez; cuando dice tal vez, quiere decir no, y cuando dice que no, no es político. Cuando una dama dice que no, quiere decir tal vez; cuando dice tal vez, quiere decir que sí, y cuando dice sí, no es una dama”. Desde esa premisa construí una historia sobre un femicidio cometido mientras en el televisor vemos aquella burla desatinada. Entiendo que Piñera es un tipo burdo e inculto, pero ciertamente escupir algo así en una tribuna mediática y masiva como una cumbre de ese nivel, me pareció esquizofrénico. Sentí la obligación de escribir sobre aquella performance que da cuenta de cómo el Patriarcado ve a las mujeres.

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En diciembre de 2013 publicaste tu primera novela La Fábula de la Evolución, una historia que mezcla religión, política y ciencia ficción. Sobre ella escribiste: “Esta es una novela que nace de una epifanía transmitida por el Canal VH1, una madrugada cuando un video de Fat Boy Slim me mostró la evolución humana en dos minutos. De ahí en adelante, la aventura vino de manera vertiginosa, como si un dulce capítulo de South Park, estuviera pasando por mi imaginario.” ¿Considerás el cine y la televisión como influencias más presentes en tu escritura que los libros ?

El mundo que me rodea es mi más fuerte influencia. Ese universo que me apasiona, emociona y horroriza, lo descubro en la literatura, la música, la televisión, el cine, los documentales, la performance, la pintura, etc. Nunca he puesto una muralla para recibir la realidad, pues no sufro de arribismo intelectual. No le temo a la Cultura Pop. Lo que me seduce son aquellas almas subversivas que exponen la ternura e inocencia del humano, así como las miserias y perversiones, ya sea una travesti del show business o una Nobel como Elfriede Jelinek, lo que busco es el “ser” diferente. Una madrugada estaba viendo VH1 cuando pasó la canción “Right Here Right Now” de Fat Boy Slim. Toda nuestra evolución hasta el día de hoy, desde el renacuajo que comenzó la carrera hasta el obeso adicto al McDonald’s. Lo encontré genial, una cátedra, una crítica social bailable. Esa noche comencé a escribir sobre la evolución humana vista desde una sátira contemporánea de la Biblia. El resultado fue mi primera novela.

¿Existe la censura en Chile?

A mí me censuraron una vez en un diario donde escribía cuentos y fue el último que realicé para ellos. Hablaba del maltrato animal de parte de la policía en las marchas estudiantiles contra el lucro en la educación, protestas masivas que son reprimidas hasta el día de hoy por carabineros sentados sobre caballos. En ese campo de batalla donde las piedras vuelan los más perjudicados son esos pobres caballos que no eligen estar allí. El animal también siente de la misma forma que el humano, sufre, se deprime, se alegra. Ese análisis, donde criticaba a la policía, no fue bien recibido por el diario y no quisieron emitir el cuento, de todas formas publicaron el relato en otro diario días después. Chile es un país doble estándar e hipócrita, donde todo ocurre, pero escondido. Se censura el amor de quienes no son heterosexuales, se mutila a todo aquel que se atreva a ir en contra de la moral católica. El Estado y el Catolicismo están del lado del poderoso y no del débil. Es aceptable que una fotógrafa básica y exhibicionista muestre su vagina en autorretratos, siempre y cuando pertenezca a la élite social, pero se censura y condena, si el discurso viene de la periferia, del sin apellido de alcurnia. Existe ese ánimo de censurar todo aquello que proponga una evolución positiva e intelectual. Hace unos días estaba viendo en el cable, AM: el matinal de Telefé, hablaban de los hijos de Florencia de la V con naturalidad, respeto y ternura, de su esposo, de donde salió el semen que los fecundó, de lo feliz que se veía esa familia. Eso en Chile es surrealismo, verlo en televisión en horario familiar, ciencia ficción. Estamos a un par de horas de vuelo de Argentina y Uruguay, pero a 50 años de distancia. Ser un creador con sentido crítico bajo este panorama, hace que tu decisión sea algo político, de riesgo total, una opción de sentido de vida.

¿Qué es lo más difícil de escribir en un cuento infantil?

En mi caso el lenguaje. Encontrar las palabras exactas para mostrar la vida de un modo no violento pero real. No me interesan las historias del tipo Disney. Los niños se percatan de todo, por eso creo no es bueno aislarlos de la realidad, sobre todo en el mundo de hoy donde internet y la televisión nos han puesto en una aldea global de información. Los niños son críticos, así como pueden ser tiernos también pueden ser crueles al momento de decir verdades, pero desde la sinceridad y la espontaneidad. Creo que las nuevas generaciones dan esa esperanza para creer que el día de mañana este será un mundo más abierto de mente.

¿A qué escritor chileno volvés a releer?

Al dramaturgo Ramón Griffero. “Soy de Plaza Italia” es mi libro preferido de la literatura chilena. Su visión crítica es transversal, desde la marginalidad a la élite. Eso me encanta.

¿A quién votaste por última vez?

Como la gran mayoría en las últimas elecciones Presidenciales no voté. Estoy desilusionado de la clase política chilena. Michelle Bachelet es una señora conservadora disfrazada de progresista. Empaticé un poco con Roxana Miranda, dirigenta social de la clase trabajadora. Me llamó la atención como enrostró injusticias sociales a los candidatos en los debates presidenciales, el resto de la tropa no me identificó para nada, eran más de lo mismo.///PACO