Gisele´s Secret

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Por @angulita

Hace pocos días participé de un encuentro con mujeres en donde dos o tres expertas educaron al resto sobre las bondades del conocimiento astrológico. Aparentemente, de acuerdo a la posición de los planetas en el momento del nacimiento, cada persona del mundo tiene ciertas potencialidades “bien aspectadas” y algunas dificultades con las que trabajar. Seguramente si alguna de estas expertas astrólogas interpretara la carta natal de Gisele Bündchen no podría negar que la chica nació un día y a una hora en donde los planetas se encontraban alineados. ¿Por qué unos tanto y otros tan poco? es una pregunta que subyace en el común de los mortales. Algunos creen en “el equilibrio de la naturaleza” y por eso circulan muchos prejuicios sobre la rubia tonta, la gorda piola, la fea brillante, la sexy tímida. Todo en la vida no se puede, hasta que conocés a Gisele.

Lo que pasa en el mundo de la moda europea y norteamericana no tiene mucha relevancia en Argentina, salvo en algunos pequeños nichos de clase media para arriba. Pero por los lares del norte, Gisele no necesita apellido para presentarse. ¿Qué es lo que la llevó de su Horizontina natal directo a la cima de Hollywood? No vayan a creer que la posición de los planetas hizo todo. Descendiente de alemanes, nació en Brasil hace 33 años y mide 1.80, o sea, es latina pero europeizada. No es latina de caderas y piel oscura, de rasgos indígenas, sino que lo “latino” en ella es exclusivamente geográfico (pero garpa simbólicamente, porque las latinas somos cachondas y sexuales, ¿no?). Tiene cuatro hermanas: Raquel, Graziela, Gabriela, Rafaela y Patricia, pero a ella no le vibra la erre en el nombre como un mosquito molesto, ella es Giselllll con mucho movimiento de lengua. Tuvo una pequeña participación en la película “El diablo viste a la moda” en donde alcanzan unas pocas palabras salidas de su boca para caer embelesado con su voz: femenina pero ronca, como afónica. You turn me on, baby…

Su fama se consolidó cuando se conoció su romance con Leo Di Caprio. De ahí, directo a las pasarelas de Victoria Secret (sólo los fanáticos de la moda saben lo que ser un angel significa); además, fue tapa de Sports Illustrated y desfiló para los diseñadores más prestigiosos del mundo como Valentino, Versace y Dior. Una modelo de la agencia de Pancho Dotto que era vecina mía (también fue tapa de Sports Illustrated pero no es tan linda como Gisele) una vez me acompañó a un recital. Se quedó en un costado toda la noche pidiendo que no la arrastremos al pogo porque no podía tener moretones.

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A pesar de estar por debajo de su peso normal, la figura de Gisele se considera voluptuosa. Según U.S Weekly tiene el mejor busto del mundo, superando en el ranking a Heidi Klum y Adriana Lima (otra belleza brasilera europeizada). En una nota de la revista Vogue consideraron que su cuerpo marcó el retorno de la modelo sensual y curvilínea y el fin de la androginia cuyo máximo exponente fue Kate Moss. En el año 2000, sus ingresos anuales fueron de ocho millones de dólares y ganaba entre 7.000 y 15.000 dólares por hora por cualquier presentación, lo que la llevó a ser en la actualidad la modelo más rica del mundo. Lo curioso de Gisele es como hizo de su nombre un imperio. En Argentina las modelos parecen más bien pocas y, por eso, la mayoría resultan conocidas, pero en Europa y Estados Unidos el mundo del modelaje es uno de los que más dinero factura. La función de las modelos es ser invisibles, pura percha. Por eso, las que salen del anonimato y tienen la capacidad de hacer de su cuerpo, de su estética y de sus señas particulares una marca pasan a ser Heidi, Tyra, Kate o Gisele.

Tímidamente, voy a contarles que incluso yo tuve mi segundo de fama en el fashion world. O casi, porque me creía demasiado buena para ser un producto de mercado. Cuando tenía 17 años, una amiga de mi madre que estaba obsesionada conmigo me llamó por teléfono para preguntarme si tenía celulitis. Ante mi respuesta negativa (oh, tiernos 17) me dijo que había arreglado una cita en una agencia de modelaje muy conocida. Me negué, esa y otras veces en donde ella hablaba de mí con otras personas de detalles de mi cuerpo de una manera que nunca había escuchado. Aparentemente, no sólo tenía “buena altura” sino buenas proporciones (una combinación de largo de piernas con largo de torso que hace que parezca más alta de lo que en realidad soy). Decidí envejecer estudiando una carrera univesitaria y dejé que los embarazos descendieran las redondeces de mi cuerpo tres centímetros hacia abajo, una cosa que Gisele, y las diosas con los planetas alineados, jamás harían.

Hace unos días la modelo brasilera publicó una foto en twitter en donde se la veía amamantando a su hija mientras tres personas la peinaban, maquillaban y le hacían la manicure; el pie de la foto rezaba “no sé qué haría sin este equipo de belleza después de volar 15 horas y con sólo 3 horas de sueño #multitasking“. Muchos medios de comunicación y usuarios de las redes sociales criticaron a la blonda por utilizar el términon “multitasking” cuando sólo está sentada dejando que otros la arreglen, pero ¿cuántas Giseles hay en el mundo? ¿a cuántas mujeres se las conoce alrededor del planeta sin tener que nombrar su apellido?

Es cierto que para ser las diosas inalcanzables que son tienen que tener un batallón de asistentes y niñeras, rutinas de gimnasia extremas y tratamientos tecnológicos de todo tipo para no envejecer, para no ser humanas. Si de Hollywood se trata, ¿queremos ver la parte humana de estos seres supraterrenales que nacieron bien aspectados astrológicamente? Tal vez es momento de reconocer que nosotros, más allá de los medios de comunicación, sólo  queremos ser testigos de la fantasía una vez por mes en la peluquería y poder ir el fin de semana a un recital a hacer pogo sin temor a los moretones. ¿Queremos ver las miserias de las figuras que endiosamos o preferimos conocer sus mansiones, sus Beverly Hills y los caprichos más impensados de su vida cotidiana? Seguro un poco de ambas. Pero si Gisele es igual a mí, ¿por qué ella está del lado del bling bling? Ahora sí, que la justicia divina y el equilibrio de la naturaleza hagan su parte: las chicas supraterrenales con sus deberes y sus pases VIP, pero a las mortales que nos dejen comer papas fritas en la cama con el control remoto en la mano sintonizando E!  /////PACO