Corto de la judía soltera

Por la redacción de Paco

¿Están hablando del video que pasamos acá, de la que salió en el New York Times, no? No me hagan entrar a twitter. Bueno, ahí voy.

Sí, es un cliché para el mercado latino de Brooklyn.

Sí, el buen judío ante todo lee el mercado muy bien. La mina hizo un corto que interpela a la clase media internacional, clase media que nunca va a ganar ni un 10% que ganaron sus padres.

Odio lo judío porque un toque odio la clase media argentina.

El corto de la soltera de 35 es aspiracional y menemista. Todos queremos ser un putita judía que viaja por el mundo.

La de 35 miente. No llora. No tiene gato. #FAIL

Soltera judía de 35 sin un gato no es soltera judía de 35.

El padre jugando al golf es el punctum del corto. A mí no me pega. Yo siempre tengo problemas de guita e inserción laboral. Es una lectura sesgada, la famosa lectura de clase pero se ve con claridad que está hecho para determinadas ciudades y determinados grupos. Bueno, como todo. Pero la gracia es que ese grupo no me cae bien.

Odio a esa judía.

Nueve de cada diez chicas en mi TL son como esa.  No hay ningún hallazgo en esa observación. Es una forma más irónica de autoconmiseración hebrea.

Todos odiamos a la judía.

Quiero aclarar que no vi el video pero la odio, porque representa al conformismo, al judaísmo, a la femineidad y a la burguesía.

Yo odio porque es la especialidad de la casa y me sobra.

Me parece que el mensaje de libertad que emana la judía, estoy sola y estoy bien, es desmentido por el esmero en demostrarlo, y por el simple hecho de que todos sabemos que en cinco años más el gato se va a haber multiplicado junto con el olor a naftalina y las secuelas irreversibles del linyerismo emocional.

Desde el más allá Zappa dice que:

I want a dainty little jewish princess

With a couple of sisters who can raise a few blisters

A fragile little jewish princess

With roumanian thighs, who weasels n lies

For two or three nights

Wont someone send me a princess who bites

Wont someone send me a princess who bites

Wont someone send me a princess who bites

Wont someone send me a princess who bites

Yo lo vi, los siete minutos. Es una boludez.

La odio por su mensaje pedorro de libertad y conexión con la tierra típico de las clases medias globales que son igual de mierdas que la argentina.

Igual están sobrevalorando el hecho de que la mina sea judía. Es una judía turca queriendo actuar de judía rusa.

Muchachos, un punto para la judía: nos permite ser nosotros, nos saca el aburrimiento. No sé, una cariño se merece.

No veo la hora de que empiecen a salir las parodias en YouTube. “40 y pobre”, “50 y con la próstata arruinada”, etcétera.

No era “35 y soltera”, era “35 al re pedo”/////PACO