Hombres soñaron payasos

imagenSebakis

Mash up a cargo de SAGRADO SEBAKIS LEON DIOS TUBO

No se puede decir que era guapo,

ni que era inteligente,

no se puede decir nada sobre él.

Porque a la más minima observación

él contestaba escupiendo chorros de saliva a la cara.

Fellini [La muerte del Payaso Augusto]

Georgina me pasa a buscar con un remis. Tiene un overol azul con muchos bolsillos – me los muestra – botas de cacharel y una manopla de metal en la mano. Esta hermosa, para sus más de sesenta años y la muerte a cuchillazos de un marido a cuestas. Yo la saludo limpiándome la baba de la barba, como si ya pensara un poco en cuánto voy a extrañarla. Porque últimamente es así, cuando duermo babeo, es un rasgo nuevo de la edad, creo que el upgrade de este año vino viruseado. Durante cuatro noches seguidas soñé lo mismo: Caminaba hacia una gran carpa gigante como la del Circo del Sol y cuando entraba veía a la mismísima Georgina Barbarossa vestida de presentadora modulando cosas ininteligibles a los gritos. Cinco días, cinco sueños iguales. Al quinto día no lo soporté más y decidí comentárselo. Por suerte estamos grabando la misma serie y su camarín queda enfrente del mío y la comunicación es fluida. Así que me acerque hasta su puerta, le comenté la seguidilla simétrica de sueños y luego le pregunté si se le ocurría algo al respecto, ella cambió la cara, me pidió la dirección de mi casa y si a la tarde estaba libre, yo le dije que si, le di la dirección y quedamos que me pasaba a buscar. Ahora estamos viajando por ese trayecto horrible que es ir de Capital Federal a Quilmes, mucha villa de por medio. Lleva una bolsa, adentro tiene una docena de huevos y algo que parece ser purpurina, los mantiene lo más fijo que puede a ella para evitar roturas innecesarias. Llegamos al lugar, una carpa enorme situada en un descampado, sin duda es una carpa de circo pero no hay ningún cartel que la identifique como tal, de hecho esa carpa puesta ahí, queda rara. Como la biblioteca nacional queda rara metida en esa plaza como si una nave alienígena hubiese encallado en medio de la capital – La concha del pato, está embarrado, bldo. Ayudame – me dice Georgina mientras sus botitas de cacharel tambalean avanzando por el barro. Entramos, nadie la está esperando ni mucho menos. Es una fiesta interna de Clowns me dice Georgina ante mi mirada atónita. Es el cumpleaños del payaso Alemán Uner Sbriller y se nota que es así porque salta de alegría junto a otros payasos en el centro de la pista. La lona de la carpa se abre de nuevo y entra un payaso alto con su novia payasa, una pequeñita pelirroja sonriente, y una torta que la mamá le hizo para la ocasión. Se quedan un rato detrás de una jaula enorme porque ella tiene frío, pero al tiempo se incorporan. Me digo “Que loco. Es la única pareja.” (Sucede que cuando uno se separa, desarrolla una hipersensibilidad al registro de gente en pareja, siempre parecen ser muchos más que antes, este caso es la excepción que confirma la regla, por ahí en el mundo clown todo es patas para arriba). Alguien pasa videos del circo del profesor Girafales y de la película Freaks. De repente cae el payaso Martillo en plena fiesta. Georgina se pone contenta. Yo estoy hablando con el payaso Virulo sobre su experiencia con extranjeros. Martillo se incorpora muy fácil y con una gran dosis de picardía a la conversación. Empezamos a elucidar si es verdad aquello de la “pasión payaso-sudaca” y cuanto varía según el hombre/mujer brasilero/a al colombiano/a y la comparamos, a su vez, con la acogida cartesiana de los europeos –coincidimos, yo miento porque no tengo idea de garchar con payasos, digo que los más fríos son los esquimales-. El punto medio es Ballester. El payaso Verner que acaba de llegar de Viena, desde otra conversación distinta, escucha y asiente. Nos ponemos a bailar. El payaso Martillo me dice que estoy muy lindo. Yo contesto que si tiene una flor que tira agua, no le puedo decir nada. La tiene puesta. Que lastima. Me tomo 2 fernets mientras bailo, me vuelco la mitad de uno en el pantalón, pero sigue siendo poderosa la mezcla con la mini dosis de morfina subcutánea que me di afuera con Martillo. La onda amarilla, le llamo. Salgo a hacer caca afuera de la carpa, amo cagar en un descampado, aprovecho que dos payasos salen para despedirlos.

Cuando entro, entre canciones como Mein Herr de cabaret y la revelación de Georgina cantando canciones de Karina en mímesis casi idéntica, me digo: bien, ahora si que esto se puso bien cirquero. Vamo´ a bailar. Bailamos de a tres con Georgina y la payasa pelirroja. Cada tanto Virulo pide una polka y baila con nosotros. Es el único que sabe. Martillo nos mira, hay algo en su mirada que es más instigadora que antes, pero es panorámica: esta tele-dirigida a todos por igual, o a algún claro entre las espaldas con trajes llamativos que se frotan. Georgina Barbarossa le come la boca a la pelirroja. Las miradas instigadoras se multiplican como gatos hambrientos. Parecen adictos al crack aplaudiendo su nueva dosis. De repente tengo la cara pintada y la nariz roja de Martillo enfrente mío. Me da un beso tan rápido como un cortocircuito. Lo abrazo, no entiendo mucho, pero esta bien. Virulo nos reúne a los cuatro en una ronda. Virulo es una suerte de gurú de los payasos, hoy es el maestro de ceremonias. Es curioso como se crean “de la nada”, estos contextos. Claro que hay un chispazo inicial, como el beso entre Gerogi y la peli o el cortocircuito entre Martillo y yo. Pero si alguien no verbaliza la tensión payasexual, la cosa no sigue. O al menos eso parece. Eso ya le quita naturalidad al asunto ¿pero qué hipocresía pretender vivir naturalmente en un medio circense? Yo pienso, pues, precisamente. Parafraseando al parafraseador del payaso Miliki: Gaby es corto de vista. Si pero largo de poronga. Tenemos el tiempo exacto para eso. La decisión ya se tomó y es vertiginoso el peso de ese a priori, rápidamente consensuado. Caminamos en caravana hacia detrás de la jaula. Virulo le hace señas al payaso Corneta para que se sume pero este se niega. Sospecho que Corneta esta enamorado de Georgina, quizas sea por eso. Primera confirmación del contexto: A este cuarto los payasos enamorados no entran. Yo arranco por Martillo que es con el que empezó todo –bastante natural ¿no?- Pero entonces: la boca de Virulo, las tetas al aire de Georgina, los dedos colados de la petiroja, la pija afuera de Virulo y mi boca bajando hasta la de Martillo. Los gritos increíbles de la cogida de dedos entre Gerogi y la Colo es un espectáculo que preferiría quedarme viendo con más atención antes de coger con Martillo. Me da mucha curiosidad entrar en esa mata indescifrable de zapatos enormes, caras pintadas y pelucas. Martillo me agarra por la cintura, ahora entiendo de le viene el apodo, tiene una poronga enorme lista para clavar a cualquiera. Me baja despacio los pantalones y me abre… casi podría jurar que me abre un agujero nuevo. En cuatro patitas aun penetrado me aproximo tímido a la maquina blanca que formaron las conchas de Gerogi y la Colo. Me conmueve el semblante casi de ninfa de Georgina antes de darme el primer beso –ella también está conmovida-. Pero lo que sigue simplemente no me calienta, me erotiza, pero no me calienta, es como entrar en una nube acuosa de circo. Todos sacan anillos de electricidad y comienzan a darse toques eléctricos que me paran los pelos del culo. Si hay algo rescatable de la “sesión” es eso. Pero siempre en el terreno de la técnica. Como que la chupo muy bien o que tengo el agujero de un ángel. Pero odio las comparaciones. Nunca me voy a olvidar a Martillo vociferando: “Lo que se dilata Sagrado es increíble” –Esto parece un final, solo falta que me atraviesen los intercostales, pienso- “¿Si, se dilata bien? Pregunta la Colo, Virulo se inquieta porque la Colo se la esta chupando a él así que Virulo me agarra del pelo me pone la verga en la boca y me dice: mostrame eso que sabes hacer. Ahora la Colo y Yo nos alternamos para chuparsela a Virulo y cada tanto le doy el agujerito para que la meta un poco, mi ano se abre como boca de bebé. Martillo busca mas forros pero se acabaron, así que sale herramienta sin globito, igual el sida es para mayores de cuarenta. Me canso de tragar, la Colo se sigue haciendo cargo. (No es que a mí me dé afasia cuando garcho, de hecho, puteó y gritó muchísimo, pero te juro que esto de la verbalización constante no lo entiendo, ¿es para reafirmar la osadía? ¿Para decir: “lo estoy haciendo, sí, sí lo estoy haciendo”?) La observo a Georgina como se la chupa a Virulo, mientras el le vacía un sifón de soda en la cara: ¿le gusta? ¿No le gusta? ¿Le gusta que a él le guste? ¿Le gusta que yo mire? Este último recambio, me hizo pensar: Estos clowns supuestamente liberados, siguen con perfección mecánica el mismo protocolo contra el que se liberan.  La payasocracia, el intercambio casi mercantil del clown, la música infantil –indisimulables en los gestos (quizá era el único que prestaba atención a los gestos, si hay algo que me calienta es eso), las alianzas políticas –al día siguiente Georgina me confesó que a ella y a la Colo no les gusta “tanto” que las penetren, por eso se atrincheraron genitalmente y me dejaron a mí que saliera a ganarme la cancha-, el virtuosismo, el cálculo, las flores con agua, las pelucas no faltan en una orgía. Todo lo contrario, es dónde más lo he visto. Quizás no se aleje mucho de lo dice Bataille en el Ojo Pineal: “El coito es la parodia del crimen”. Bueno, también cogemos con ideología. Supongo que un factor importante en esto es la relación entre los intercambios y los tiempos: hay una obsesión payasomática por tener que cambiar de pajera, parecería un desperdicio gastar “todo el tiempo” en un solo payaso.  ¿Pero cómo carajo, cómo carajo entrar en complicidad con el orto en tan poco tiempo? Otra cosa que se anula es el miedo. El pánico que sentís cuando el orto salta hacia tu boca “como un pan dulce de putos”(La Hiena Barrios),la vergüenza de estar solo con el orto, contra el mundo del orto, eso es lo que a mí me calienta. No es que busque jamor en una orgía -no soy tan pelotudo- o que haya sido una mala orgía, de hecho, si nos atenemos, por ejemplo, al criterio del poeta Ioshua “Dame merca, pija, merca, pija, dame duro, yo me deseo lo peor vos dame” puedo decir que estuvo muy bueno. Pero como está re bueno comerse un enano, o violar una domestica. No es un intercambio sensorial lo que yo busco cuando tengo sexo. Sino la fusión –por más o menos intensa que sea, en este caso una payasofusión- con alguien (con tanta gente para elegir, no lo logré con ninguno). Podría lavarme las manos diciendo “Si hay un síntoma de soledad estructural en nuestras vidas es el colectivismo”. Léase bien este “ismo”. Hacer cosas en grupo es genial, pero hacerlas porque así nos da menos vergüenza es una evasiva. Pero lo cierto es que yo no pude meterme del todo en la seducción payasa porque mientras me rompían el orto estaba pensando en esta nota. Todo es más fácil en grupo, hasta coger. No hay cosa que nos dé más vergüenza que estar solos con nuestro cuerpo, salvo una: ser contemplados por el orto; no hay nada más erotizante, tampoco. Ese “Orto” de la orgía se diluye, desaparece, por eso esa electrizante resistencia no sucede. En medio de la cogida general entró de pronto Corneta y se sacó la ropa y nos lanzo una serie de pasteles mientras se pajeaba sobre nosotros, leche y crema. Ahora entiendo para que eran los huevos, Georgi ya sabia el fetiche del Corneta. Antes de acabar me doy el gusto y hago que la Colo me chupe el culo con semen mientras yo meo a Georgina en la boca, luego quedo tan exhausto que me acuesto en el suelo y dejo de moverme, quizás por una hora. Georgina se me acerca y me dice: Durante años yo fui la presentadora de este circo, El Circo del Sol, a vos te trajo tu papá de chico varias veces, por eso tuviste esos sueños cuando me viste en las grabaciones, porque realmente me habías visto en un circo, solo quería que lo recordaras a todo culo. Me dijo Georgina para luego besarme con su boca llena de meo sobre mi boca. En el amor, como en el sexo- como en la poesía, (me atrevo a extrapolar)- de lo que se trata no es de “romper todo”, sino de saber dónde. Así que si tienen dudas, comiencen rompiendo por acá.///PACO

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