Freeganos abstenerse

Ariel as yoga instructor holding brocoli

Por Estefanía Iñiguez, @laninasanta

Estoy segura de que si le preguntás a cualquier ciudadano de a pie si sabe lo que es un freegano, te va a responder “¿¿¿UN QUÉEE???” Pero más segura estoy de que, una vez que efectivamente hayas explicado en qué consiste ser freegano, te va a mirar diciendo KEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE. Así es la vida de un freegano, un tipo que tiene que andar explicando todo el tiempo por qué hace lo que hace, con qué propósito, qué busca de todo eso, por qué piensa de esa manera, qué aporte al planeta Tierra genera con su accionar… y para cuando te terminó de contar todo, se te fueron 3 colectivos. No, papi. Pierdo el presentismo, me tengo que ir.

Los freeganos se hicieron conocidos hace un (1) año. UNO. Y por supuesto que a esta altura ya medio barrio de Palermo debe andar freeganeando artículos de diseño y lechuga. Pero todo empezó con UN freegano. No sabemos quién fue el primero que pisó el país, porque es evidente que el freegano no es oriundo de la Argentina. Hablamos de una mezcla de vegano, que no sólo no consume ningún tipo de carne sino que tampoco le entra a los derivados, (es decir que ni un tostado con queso ni un café con leche nunca en los 15 minutos que lleva de vida). Pero además los vegetales que consume los saca de la basura. Es decir, tiene una vida de mierda. Triste. Tristísima. Mañana le cortan la luz y va a decir que es para evitar una crisis energética que haga volar al mundo en pedazos. Lo de la basura es una complicación que se pusieron los veganos para pasar de nivel, así inventaron el freeganismo. Son gente que en serio se superan en complicársela un poco más cada día.

Hablando en serio, la teoría que tienen es que las sociedades, es decir, la humanidad toda, produce en su conjunto más alimentos de los que consume -o menos, pero los tiran igual, esa parte me la perdí- y se desperdician no sé cuántas toneladas de comida por día y por los motivos más absurdos. Esto es verdad, sería de necio negarlo. Todos lo sabemos, así como sabemos que el mundo es injusto, como sabemos que un 10% de la población mundial concentra en sus manos la misma cantidad de riqueza que la sumatoria de todos los que componemos el 90% restante, y como también sabemos que las vacas mueren para ser devoradas con un vaso de tinto un domingo cualquiera. Es decir: Hello, así funciona el mundo. De hecho una vez la flasheé con un documental que era de un empleado de un minisuper en Japón que a escondidas le daba comida a los que vivían en la calle porque le daba bronca tirar tanta comida vencida. ¿O era un documental sobre fechas de vencimiento? No sé, pero estaba relacionado de alguna manera con esto. Hice una búsqueda en internet y el sitio Conciencia Eco (que no lo había oído escuchar nunca en mi vida) enumera a los diez países que más cantidad de comida desperdician por año. Y, ¿saben qué? Argentina no integra la lista. Otro mundial que nos perdimos, qué año de desilusiones este.

Festival del fin del tiempo

El que más dicen que tira es Estados Unidos y el que menos de los diez que más tira comida es Finlandia. A primera vista uno diría que se desperdicia mayor cantidad de alimentos por año en los países más ricos. Bueno, a segunda vista también. Porque la lista se completa con Australia, Dinamarca, Canadá, Noruega, Holanda, Alemania, Reino Unido y Malasia. Ni un solo país sudaca, una mierda. Porque obviamente esos números están relacionados con la cantidad de población que tienen esos países. Y bueno, Estados Unidos que está donde está porque es un fucking imperio y todo lo que hace lo hace de a mucho. Se lo tiene ganado.

Igual la cosa no queda acá, porque los freeganos tienen también toda esta cuestión de la gratuidad, que es un paso más allá  del trueque, de nuevo pasaron de otro nivel. Porque no es que yo te doy esta pastafrola a cambio de estas pantuflas y dos kilos de polenta. No. El freegano te da todo, se queda en pelotas. Te pone una manta, toda su colección de cassettes, dos abrochadoras, un cenicero de cristal que le quedó de la abuela, un abrelatas y siete sacacorchos y te dice: llevate lo que quieras. Algo, todo, la manta si querés también. Llevate todo, dale, llevatelo de una vez y vos no traigas nada o mejor, vos dame el colchón y la hamaca paraguaya, que ando necesitando.

Entonces, recapitulando: a) el freegano sólo come verduras, b) las verduras sólo si son sacadas de la basura, y c) además te organiza una feria en Parque Centenario donde la consiga es “Un mercado donde nadie se llena los bolsillos, y nadie se va con las manos vacías! y la llaman Gratiferia. Las gratiferias las hacen en Parque Centenario y una vez la hicieron en Montevideo, que es más o menos lo mismo.

Ariel as Sri Sri

Yo no sé si termina de quedar claro o hay que decir además que son ecologistas, bregan por el medio ambiente. Así como son ecologistas son ecoresponsables, ecoeducadores y ecocuero. Quizás debamos agregar que cuando saltaron a la fama, el “cabecilla” de los freeganos en Argentina, -que se lo vio vestido de ninja en CQC, vestido de instructor de yoga en cueros sosteniendo un brócoli como trofeo en La Nación, y vestido de Sri Sri Ravi Shankar en el sitio dragonecologista.com– aparece citado con los nombres de Daniel Scalzuela, alias “El Mago”, y Ariel Rodríguez Bosio, indistintamente, quizás por un error del periodista. Pero de cualquier manera ambos están relacionados con la organización Arcoiris Universal, cuyo Facebook es una delicia. Y uno de los dos, Ariel, recomienda usar limón como desodorante. Para tener en cuenta.

Todo este pastiche de consignas manejan los freeganos: hombres y mujeres limpios, de buen corazón y sanos de cuerpo y alma, cuyo movimiento existe porque vivimos en un mundo en el que, como bien dicen, los países más ricos desperdician comida mientras los más pobres se cagan de hambre. Pero acá, en Argentina, le zarpan la basura al cartonero. Eso es lo que entiendo. Y me causan entre pena, por todo el empeño que le ponen; y gracia, porque la están entendiendo al revés.

18 comentarios en “Freeganos abstenerse

  1. Nosotros nos reímos pero cada vez hay más de estas cosas y en algún momento vamos a tener que ayudarlos a desaparecer

  2. El freeganismo nada tiene que ver con el veganismo.
    VEGANISMO = JUSTICA. Respetar a los demás animales.

  3. Me parece, MEPARECE, que los veganos no se definen sólo por lo que comen sino que así los definen desde afuera, quizás injustamente, no sé, Mepa. Desde afuera también, o por lo menos así lo veo yo, se confunde un poco todo (como la nota falsa de que las plantas sienten, pese a la enorme desventaja de no poseer sistema nervioso) para generar desprestigio, porque es más fácil desautorizar que tratar de entender.
    Los freeganos? parece que existen sólo en programas de America TV, dice la leyenda.

  4. Gratiferia se hace en bastantes lugares, acá en Temperley hay una que es TRISTISIMA, igual a mi lo que me da pena es la gente que piensa todo el tiempo en lo que come, lo que hace, mirando las etiquetas y los componentes de todo, cuando se relajan?

  5. Banco la nota, los freeganos me parecen unos pelotudos y los hippies me caen mal. Pero este tipo de frases no las tolero:

    ” Es decir: Hello, así funciona el mundo”

    Me hizo acordar a esto.

    Hay MUCHOS lugares para pegarle a los freeganos (un cartonero los cagaria a trompadas me parece) Con el pensamiento de “y bue, el mundo es injusto che , sigamos como estamos” , entonces todos cómodos en nuestras sillas y no hagamos una mierda por nadie, matemos a toda especie animal viviente, hagamos mierda el aire, el agua, y el suelo si total, el mundo es injusto. Rescato que con la reflexión del último párrafo la nota levanta, pero me había quedado un rato largo puteando por dentro por haber leido esa frase (aunque entiendo el tono humorístico y celebro que haya una nota bardeando a los freeganos como en su momento hubo una bardeando a otros pelotudos importantes: Masa Critica)

  6. Es humorística, y obvio, sí, hay cosas que se pueden cambiar. El tema con los freeganos es que la raíz de su cambio es tan unipersonal que realmente no tiene impacto alguno.
    Por otro lado sí pienso que el mundo funciona de una manera, por todos lados injusta y mezquina, pero funciona así, no creo que esté mal decirlo ni significa que no se pueda cambiar. Es lo que hay, por ahora.

  7. Creo que la nota da cuenta de lo ridículo del accionar de un grupo de gente que, por tener muchísimas cuestiones resueltas de su vida, pueden y ELIGEN salir a revolver la basura para comer lo que nosotros desechamos. Una vez me pregunté, como hacían estos freeganos para pagar el alquiler de sus casas, o la luz eléctrica, o el wifii con el que se conectan para comunicarse, si es que no quieren ser parte del sistema.
    Puras pelotudeces entonces, las de revolver basura por placer. Hay gente, mucha, que lo hace por necesidad y eso, en mi barrio, se llama falta de respeto.
    Si quieren hacer algo por el mundo injusto (porque es así, el mundo es desigual y no quiere decir que no hagamos nada para modificarlo) en el que vivimos, no empiecen por sacarle a los que necesitan, el pan de cada día. Y no porque los cartoneros coman de la basura, gracias a la lucha, eso ya casi no sucede. Sino, porque ese material con el que ellos se meten, es la moneda de cambio con la que los cartoneros llevan a sus casas el alimento, un buen asado o un guiso de lentejas.

  8. jjajajjaja! resulta que 100 freeganos son los culpables de que los “cartoneros” no puedan llevar un asado o un guiso de lentejas a su casa. imagino que una buena solución sería entonces incrementar la cantidad de comida que tiramos a la basura así alcanza para todos, @cocainfame. no propongo eliminar a los freeganos como solución porque aportan y mucho a la indignación de la siempre a salvo conciencia mediopelo. siempre un placer leer el gorgoteo rabioso de la autora, la sigo desde su nota esclarecedora sobre masa crítica.

  9. Y las fotos son robadas (otro punto a favor del freegano es que no invocará derechos sobre esas imágenes), como corresponde a toda “investigación” periodística que se realiza cómodamente sentado.

  10. Las fotos fueron sacadas de las páginas web correctamente citadas en la nota. No pretendo llevarme el crédito de nada. Nadita, nada de nada.

  11. Se pone interesante el tema si pensamos a Iñiguez como freegana de la basura que se publica en otros lados. Bueno, interesante no se, pero gracioso, sí.

  12. Debo decir que este articulo me dolió un poco. No soy freegano, ni vegetariano pero periodista (reportero gráfico en realidad). En general, más en el caso de los fotógrafos, para escribir hay que presenciar el tema. Para conocer y para describir algo hay que haberlo visto. Para entender hay que escuchar, tratar de entrar en un modo de pensamiento diferente: sí, conocer.
    Estoy seguro que de haber ido a comer a la casa de algún freegano o vegano, la palabra triste hubiese sido la última en ocurrirsesle a la notera. Creo que para saber sobre los cartoneros, basta con preguntarles y se disuelve el conflicto. Quizás con ver la vitalidad envidiable de algunos también se entiende su relación con el tiempo libre o con el cuerpo. Lo mismo con el dinero, con su activismo, con su espiritualidad… Incluso, si es lo que busca uno es el conflicto, es más fácil encontrar las grietas, las contradicciones que en todo existen, observando bien.
    Uno puede adherir o no, pero para entender hay que tener ganas de ir al encuentro y no solo escribir en base a la televisión y vídeos en internet.
    Me cuesta todavía entender el interés de este tipo de artículos incriminatorios para agredir a cosas tan inofensivas. Queda un texto superficial, barato, que intenta ser gracioso. Geronimo lo dijo: criticar un articulo sobre los que recuperan las sobras y salir a buscar las sobras de otros sitios (porque yo no veo los créditos en las fotos), ya no es interesante, creo que ni gracioso: patético.
    Pasa: a veces por querer pasarse de listo uno queda un poco ridículo.

  13. Me gusta todo lo que dice Nicolás. Es el periodismo de los supuestos, la opinilogía barata. Me gustaría aclarar, como hizo alguien en otro comentario, que la gratiferia no tiene nada que ver con una movida particular freegana. Con una mirada superficial, pero real, sobre la misma, es una movida anarquista: no lucro y organización mínima. Tengo una amiga a la que la gratiferia le salva la vida seguido y dignifica al que necesita algo y puede irlo a buscar limpio y sobre una manta en el pasto de una plaza de su barrio, en lugar de revolver la basura. Así tiene remeritas para sus chicos y a veces un par de zapatillas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s