La Comuna

Por Leandro Juango (@odralen)

La casa de Tomás Vilche está, estratégicamente posicionada, a dos cuadras de la terminal de La Plata. Quizás una explicación a la infinidad de nombres al que podemos asociar a Vilche. Así que nos tomamos el Plaza en hora pico y llegamos, como siempre, media hora tarde. En la casa de Vilche, nos reciben Estrellita, su gata, Sole, quién aparece en la tapa de su primer disco solista y Luis Álvarez, ex integrante de Fede Kempff y Tarantinos y armónica invitada en El Perrodiablo, entre muchos otros. Todo es ameno, cerveza de por medio siempre es así… En la mesa el disco de Riki Riki Tave y la banda Misteriosa. Comento que los vi en el Zaguán y Luis, de casualidad, me dice que él subió a tocar dos temas con el Perrodiablo. Los últimos dos de la noche. Le digo la verdad, que me disculpe, pero no me acuerdo nada: eran las 4 de la mañana,  había llegado temprano y perdí la cuenta de las cervezas. No hay problema, me dice, yo tampoco me acuerdo nada.

De fondo un equipo de audio donde suena el último de Los Espíritus y donde, más tarde, aparecerá La Perla Irregular. Vilche es el cantante de La Patrulla Espacial, pero también una figura clave para entender a La Plata: llegó desde Chubut a estudiar a las diagonales y es quien se esconde tras el sello Mandarinas Records.

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¿Cómo surgió Mandarina Records?

Nació primero como una forma de promocionar los discos que hacíamos con Werner (Werner Schneider, bajista de La Patrulla Espacial). Improvisábamos canciones, como la mayoría que va probando cosas cuando sos un pibe. Jugando, hacíamos una sola copia para nosotros, de cada grabación en cassette. En una Werner le había puesto “Mandarinas Record”. Esto cuando éramos pendejos. Y quedó así como un chiste, un cassette por un sello. Después de eso hicimos la página con ese mismo nombre. Que salió de ahí, no significa más que eso. Para poner los discos ya del El Tio Pastaflora (Y Los Hnos. Vicario) y de bandas amigas. Estaban Dolly, Estupendo. Bandas que conocíamos y se prendieron al toque. Así surgió la página.

¿Qué buscan en una banda para que aparezca ahí?

Al principio fue poner las cosas nuestras y de amigos. Apareció Menashatrua, que estaba Shaman. Nos hicimos amigos de gente que tenía bandas y subimos las cosas. De a poco algunas otras bandas nos acercaban su material y lo escuchamos, como lo hacemos con cualquier cosa. Algunas cosas que nos gustan las publicamos o bandas que vamos a ver les preguntamos si tienen algo para compartir. Es algo que sucede de los dos lados: llega material de bandas a nosotros y bandas que nos gustan, les preguntamos si tienen material, para formar parte. No hay una especie de rasgo que la banda tiene que tener para estar ahí. Es como un canal de difusión que crece gracias a que se suman grupos. En un principio fue Estupendo, que era alguien que ya tenía su sello físico. Y los chabones participan en Mandarinas. Para mí, nos están dando una mano a nosotros. Después nosotros editando a bandas que están naciendo como una especie de reciprocidad que se empieza a dar.  Y cuando aparecen bandas de otros sellos, como Norma o Mostruo de Cala, Orquesta de Perros de Uf Caruf, DJ Trincado, de Sonoridades Amapola, el selló que murió de los Estupendo, también empiezan a aparecer cosas que sino no estarían en la web. Discos de un montón de sellos que a la vez quizás los conocés de Mandarinas. Otras veces, por otros sellos, conocés Mandarinas. Es una especie de red que se genera y está bueno eso.

De Dolly al Sr Tomate, ¿Considerás que el sello tiene una identidad?

Es un canal difusión. La identidad me parece que es el hecho de la búsqueda de la banda. Mínimamente, nos parece que los tipos lo están haciendo con humildad, con ganas genuinas de que se difunda. Y no con intenciones de llenarse de plata. Porque sino, no te darían el disco. Cosas así, más de darte una mano. Y así hay 130 y pico de discos.

Esa abundancia de ediciones, ¿No se vuelve en algún momento desordenada?

Eso nos lo han dicho. Hasta nos lo ha tirado gente muy amiga como una especie de rasgo que no le juega a favor. Para mí eso es justamente lo que le juega a favor: que haya tanta variedad, todo el tiempo renovándose. Y todo el tiempo, por más que no haya una identidad definida, la búsqueda de la banda es la identidad. Generalmente son bandas que por más que su estilo sea súper clásico, o experimental, el género que sea, están en una búsqueda de un sonido propio. Eso en todos los géneros posibles: ruidismo, ambient, cumbia electrónica, rock, pop. Para mí le juega a favor, sabés que aparece de todo.

¿Cómo ves a la escena del rock en La Plata?

La escena acá es tremenda. Hay muchos círculos. Hay un círculo de muchos músicos que es donde me muevo yo, entre diez y veinticinco músicos. Podés llegar a zapar, armar fechas, son los músicos amigos, con los que te pedís y prestás equipos. Y así como está esta comunidad, hay veinte, o treinta más. De golpe conocés otro círculo, te das cuenta que tiene su sello, su movida, sus festivales. Hay mucho, mucha gente que maneja movida de 200, 300, 400 personas. Que tienen buena onda. No hay competencia. Entonces la escena se enriquece mucho. Cada banda se mueve mucho, ensayan, buscan sonar bien, hacer sus discos, sus páginas, están en una actividad constante que suma y está buenísmo.

¿Cómo se acercaron a Sadness Records?

Hace varios años, el turco Janin (fundador de Sadness Records) consigue mi teléfono y me llama para hacer una fecha porque le cabía la banda. Hicimos un par y después, con el paso de los años, haciendo fechas, cruzándonos, cuando estábamos por subir el disco nuevo a internet, nos ofrece la fabricación.

¿Hay un más allá de los géneros en la afinidad de la escena platense?

Hay comunidades de veinte músicos. Así como hay una, hay diez, veinte. Y todas ellos colaboran, no compiten. Grupos grandes de músicos colaborando entre sí: fechas, festivales, páginas. Y termina siendo lo que es Mandarinas. Hay muchos géneros, muchas bandas, porque eso también pasa en la calle, en los bares.

¿Perciben el crecimiento y la atención de la escena en los últimos cinco años?

Es en todo el país, no sólo en La Plata. Por internet, hay bandas en Rosario, en Córdoba. Si estás metido un toque en la movida, te vas dando cuenta. Sucede en todo el país. Y acá, obviamente en La Plata, porque confluyen muchos músicos. Mucha gente que viene a estudiar. En Buenos Aires, lo mismo. Internet hace que todo sea difundible. Así, vos mismo escuchás, te das cuenta que cosas te gustan y que cosas no, y se arma una especie de movida más grande. No por nada creció en los últimos años.

A dos años del último LP, editan un vinilo a través de Nasoni Records (sello alemán). ¿Qué expectativas tienen?

Más que expectativas, fue una alegría que sucedió. Porque los dos vinilos anteriores los editó un amigo de su bolsillo. Un romántico del vinilo y de la banda, Juan D’Amico. Y éste nos lo ofrecen editarlo en la Nasoni. Lo primero que hicimos fue preguntarle a Juan y él nos dice que lo hagamos. Y bueno, junten plata para venirse de gira. Pero para irse de gira hay que juntar como cuarenta, cincuenta lucas que, cuando vimos que no llegábamos, nos compramos un amplificador (muchas muchas risas). La única expectativa, es que en esos círculos de coleccionistas, y gente que accede a ese ello, se venden esos discos. Entonces el día que hagamos una gira, capaz que hay un par de monos que te escucharon, que van a ir, porque escucharon la banda y quieren verla.

La discografía del grupo está disponible en internet, pero también apuestan al CD y ahora, al vinilo. ¿Tienen algún tipo de preferencia?

Todos. Está el disco masterizado y la tapa, falta hacer el diseño… bueno, subamosló a Internet, así ya se escucha, porque en un mes tocamos. Entonces lo bajan y se arma la movida. Hay otros que les cabe bajarlo y escucharlo al toque. Hay otros que esperan el CD. El del vinilo, es uno que ya lo tiene en CD o bajado. Y va y lo completa porque es coleccionista de vinilos. A nosotros nos sirven, nos gustan los tres formatos. “Todos los ocasos” se ha editado en cassette, que es más que nada el objeto. Las máquinas para grabar no estaban al 100% óptimas, en funcionamiento, pero está el cassette y nos encantaría tenerlo y que suene.

¿Cómo fue la grabación de Ella, tu disco solista?

Desde siempre me gustó mezclar y grabar demos. Acá, donde está la compu tengo la plaquita con un micrófono Behringer. Generalmente yo hago canciones distintas a lo de La Patrulla, y distintas a lo que improvisamos, por ahí, con el Tío Pastafrola. Tenía canciones que no entraban en La Patrulla, temas enteros veía que eran otra onda. Así empecé a pensar una banda, pero a medida que pensaba eso iba armando los demos con una estética más mía, de canciones. Así, terminaron siendo ocho temas lo que estaba produciendo en ese momento. Y lo subí el 14 de febrero con mi novia en la tapa. Tengo demos grabados y son búsquedas de otro tipo de canción. Ahora las estoy tocando con los Bluyines, que son unos amigos míos. De hecho el tecladista de los Bluyines tocó en el disco mío. En el disco terminé grabando mejor las voces, un poco mejor las violas, cuerpos de batería por separado, para que suene bien el tacho, el bombo, el hi hat. Entonces quedó como una cosa medio artesanal, una búsqueda entre tradicional y psicodélica. Por ahí va mi búsqueda. Uno siente cuando las cosas están más verdes. Pero si la idea está, así, como una pequeña plantita a mí me re cabe, yo le doy para adelante. Algo así fue ese disco.

Ella trabaja con texturas y colores más amplios que el último LP de La Patrulla Espacial. Como si esos arreglos te los hubieras guardado para el disco solista ¿Lo pensaste así?

No, de hecho, en las primeras épocas de La Patrulla, era más una mezcla, tenía un poco de más vuelo de psicodelia y de textura, y se hacían, por ahí, cosas en la mezcla final. El disco negro terminó siendo cada sección más premeditada por el compositor de cada tema, con aportes de los demás. La mayoría eran de Werner y los otros del Tuca (Lucas Borthiry). Y entonces lo armamos así, fue como la estética elegida para el disco. Mientras, yo en mis demos estaba en otra búsqueda. No una cosa así, reprimida. Sino que La Patrulla suena así y ya está. Amigos, viejos amigos, los que te tiran las críticas, te dicen que ahora es La Patrulla sola, lo espacial no está más. O locos que ahora no les gusta tanto, pero sí en vivo, porque es más volado. Yo me cago de risa porque me gusta eso, me gusta tocar el bajo con Shaman, haber hecho el disco solo, me gusta tocar con los Bluyines. Yo lo disfruto todo. Y a mi disco le mandé el otro mambo porque a mí me gusta eso. Me gusta mucho la canción pop bien hecha. Por más que a veces esté cerca de alcanzarlo y la mayoría de las veces no. Me gusta también cuando sucede algo más, que está por atrás. Cuando la canción, un toque, te quiere cagar a bailes. Entonces yo voy buscando todas las cosas a la vez y alcanzo los resultados como puedo.

¿En qué andás ahora?

Dentro de poquito subo dos temas: un cover de Sinatra y otro de Elvis. Versiones en castellano. El de Elvis me ayudó a arreglarlo Pablo Vidal (La Perla Irregular), slide, bajo, pandereta, armónica. Y en el de Sinatra, el solo de slide. Y se lo mandé al tecladista de Estupendo, Sebastián Mondragón, y va a grabar con Fernando Lamas. Los dos Estupendo van a meterle algo. También se lo mandé a Eduardo Morote (baterista de Sr Tomate), para una mandolina en el de Elvis. Estoy terminando la mezcla, que los Estupendo me manden sus cosas. A la vez, ahora a fin de mes vamos a grabar las batas de los Bluyines, que son un par de temas que están en mi disco.///PACO

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