Cerebro

lenin

Por Fernando Chulak / @fernandochulak

La condición de genio no es relativa. Se es o no se es. Lenin era un genio y ahora, a poco de morir, y antes de ser embalsamado, alguien debe demostrarlo. La tarea recae en el neurocientífico alemán Oskar Vogt. El método implica abrir el cráneo de Lenin, extraer el cerebro y analizar parte del tejido. Cortarle la cabeza al líder. Quien lo hace ni siquiera es ruso. Lo eligieron porque en su instituto, el Kaiser-Wilhelm-Institut für Hirnforschung und Allgemeine Biologie, dice haber localizado la fuente de la genialidad. En Alemania, Vogt recibía cerebros como quien recibe cartas. Pero no todo cerebro sirve. Necesita los de científicos, artistas, intelectuales destacados. Vogt tiene los pergaminos suficientes, sólo hay que ver si Lenin los tiene. El científico al fin abre el cráneo. Stalin necesita que alguien compruebe la genialidad de Lenin: si queda margen para dudas, cabe la posibilidad de que el pueblo desconfíe de sus líderes. Se lo hace saber a Vogt. “Señor Vogt, demuestre que Lenin era un genio. Traiga evidencias”.

El cuerpo embalsamado de Lenin

Pero lo que Vogt encuentra son dudas. Había ciertos rumores y lo que él encuentra en el laboratorio coincide con aquello: sífilis. Documentos desclasificados tras la caída de la Unión Soviética sugieren que Lenin fue tratado de sífilis ya en 1896. También se sugiere que se le ordenó a Abrikosov, el patólogo a cargo de la autopsia, probar que Lenin no murió de sífilis. Y aunque Abrikosov no lo mencionó en la autopsia, el daño vascular, la parálisis y otras incapacitaciones que citó eran típicos de la sífilis. De los 27 médicos que lo trataron, sólo ocho firmaron las conclusiones de la autopsia, que decían arterioesclerosis. En una segunda publicación del informe de la autopsia, no se cita ninguno de los órganos, arterias principales o áreas del cerebro que la sífilis suele afectar.

El Doctor Vogt analiza el cerebro de Lenin

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En 1923, un año antes de la muerte, los doctores trataron a Lenin con arsénico -la única droga usada en la época de forma específica para tratar la sífilis-, y con yoduro de potasio, -usado en menor medida para la misma enfermedad-. Así que Vogt tiene que encontrar en esa materia gris, ante la impaciencia de los taxidermistas y la presión de los dirigentes del PC, que hay evidencias de genialidad. Y algo encuentra. Las neuronas piramidales en la tercera capa de la corteza cerebral de Lenin eran muy largas. Eso. Vogt dice que esa es la evidencia que estaban buscando. Ahí está la prueba de la genialidad de Lenin, ahí, en un microscopio. Es tangible, la genialidad es tangible. Pero el pueblo no puede verla. “Doctor Vogt, siga buscando”. Vogt ya no tiene nada que buscar, ya hizo su trabajo, es hora de volver a Alemania. “Siga buscando”.

Como el cerebro de Lenin, desperdigado por la mesa del laboratorio, en mil placas de Petri, no tiene nada más para decirle a Vogt, se le hace una contraoferta. Se crea el Instituto de Investigación Cerebral de Moscú, y él será su director. La tarea es clara: demostrar la genialidad de otros rusos. Se funda lo que se conoce como “El panteón de los cerebros”, un depósito de cerebros que son analizados según las ideas y el modelo de trabajo de Vogt. El primero es el de Lenin, en 1924, pero luego lo acompañan los de Maxim Gorki, Konstantin Stanislawski, Sergei Eisenstein, Ivan Pavlov y una lista que se engrosa con el correr de los años hasta 1989. El último incorporado es el de Andrej Sajarov, físico nuclear, disidente, activista de los derechos humanos y premio Nobel de la Paz en 1975.

Para continuar sus estudios, Vogt se lleva partes del cerebro de Lenin a Berlín. Cuando cae el nazismo, los soviéticos temen que los yanquis encuentren el cerebro. Y más aún: que encuentren evidencias de sífilis, que desmientan ahora científicamente su genialidad. Por eso hacen una operación de comando para robar el órgano. Ahora sí, el cuerpo de Lenin descansa en Moscú, embalsamado, a la vista de cualquiera. Ahora mismo, en 2013, el mausoleo permanece abierto para el público los martes, miércoles, jueves y sábados de las 10:00 a las 13:00. Está prohibido el uso de cámaras fotográficas o de vídeo en su interior. Pero puede verse el cuerpo. El cerebro, no.///PACO

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