El mono Juan viaja al espacio

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E. V. Arroyo // @Winnipeg_

1. El conductor de América Noticias anuncia una nota sobre un “experimento curioso en Irán… Enviaron un mono al espacio”. Mientras muestran las imágenes del cohete, del mono y del lanzamiento, la voz en off narra la noticia. En ningún momento de la nota se hace referencia a un hecho muy importante. Un “experimento curioso” igual al iraní se hizo en nuestro país, en el año 1969. Resumiendo de varias agencias de noticias, lo de Irán es más o menos así: El lunes 28 de enero la agencia estatal de noticias de Irán distribuyó imágenes que mostraban el lanzamiento de un cohete que transportaba una capsula espacial, así como la recuperación de esa capsula y del mono que viajaba dentro, sano y salvo. El cohete habría alcanzado una altura de 120 kilómetros, lo que preocupa a los yanquis e israelíes. Seguramente, esa también era la idea del gobierno iraní. Miran el ejemplo los norcoreanos, que cuentan con misiles que alcanzarían territorio yanqui y por eso no son molestados. Sin embargo, la meta principal iraní es mucho más ambiciosa. Hamid Fazeli, Jefe de la Agencia Espacial de Irán, dijo que la misión es parte del avance iraní en el sector y anunció que piensan enviar un hombre al espacio entre 2018 y 2021. Ambicioso proyecto, tanto como el que tenían los ingenieros argentinos hace cuatro décadas.

2. Año 1969. Neil Armstrong ya dio el pequeño paso para el hombre y el enorme salto para la humanidad. Los soviéticos seguían trabajando y enviando sondas para alcanzar la luna. Sin embargo, tras las luces despampanantes de la guerra fría había un mundo donde los países pequeños soñaban e intentaban. En Argentina, el 23 de diciembre, un misionero se preparaba para convertirse en héroe.

3. Según la ciencia, él era un mono caí. Según el mapa político argentino, era de la provincia de Misiones. Sin más preocupaciones que ir de árbol en árbol procurándose el alimento pasaba sus días. Era petiso, 30 cm. de altura más o menos. Casi un kilo y medio de peso. Una vida apacible, tranquila, sin las preocupaciones que nos coartan a nosotros. Hasta que un día llegó un grupo de gendarmes a darle la noticia. Había sido convocado para participar del programa espacial. No sabían su nombre o no lo entendieron, así que lo bautizaron Juan y le dijeron que ya tenía un lugar reservado en el sitial de los héroes patrios.

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4. En abril de 1967 se creó el Proyecto BIO para lanzar al espacio animales a recuperar y ser analizados durante el vuelo, tarea que recaía en el Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial. Dos años después, desde Chemical, La Rioja, se lanzó el cohete Canopus II, dotado de un motor que le permitió alcanzar los 82 kilómetros de altura, un vuelo suborbital. En su interior, el cohete llevaba la capsula donde viajaba Juan. La capsula fue acondicionada no solo para llevar los instrumentos de medición, sino para que el mono viajara cómodo (en un posición que evitara ser dañado por las fuerzas de aceleración) y a salvo de los 800 grados de temperatura que alcanzó la punta del cohete. Dentro de la capsula, la temperatura no pasó de los 25 grados.

El vuelo duró aproximadamente 5 minutos. Entre el descenso y la recuperación de la capsula pasaron poco más de 15 minutos. Al abrirla vieron que Juan estaba bien, sano y salvo. La misión fue un éxito y permitió que, por el desarrollo de instrumentales, a partir de ese momento se pudiera analizar biológicamente a los pilotos a bordo de los aviones, sometidos a los rigores del vuelo.

El Comodoro (R) Ingeniero Luis Cueto, uno de los que participó del lanzamiento, en el documental “Mono Juan, el primer astronauta argentino”, contó cuáles eran las dos ideas que imperaban en el equipo de trabajo: “La primera, era el vuelo humano. La segunda, tener un lanzador de satélites argentino”. Hoy, el cohete Tronador II retoma esa segunda idea, poder enviar satélites argentinos al espacio con un cohete también argentino. La primera idea, el sueño de enviar un hombre al espacio, parece haberse perdido para siempre. (El documental fue realizado por Diego J. Ludueña y puede verse en Youtube.)

5. Tras su exitosa misión, tras ser estudiado por los científicos, Juan fue enviado a un zoológico. Era un héroe, ningún otro mono latinoamericano había logrado tal proeza y en el mundo los otros seis monos que habían viajado al espacio y vuelto con vida eran yanquis, soviéticos y franceses. Juan era un héroe mundial y como tal vivió. Murió a los dos años y pico volviéndose inmortal. En el Museo Universitario de Tecnología Aeroespacial, en Córdoba, hay una réplica en cera de él. Ataviado con su traje espacial, sentado en el habitáculo de la nave. Eterno, con su mirada llena de infinito. El único astronauta argentino. El más olvidado de los héroes.///PACO

 

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