Codear, empujar, putear

Mirtha-Tinelli-y-Susana-en-el-aniversario-de-Caras
Paula Giménez trabajó en una revista sobre famosos. Durante el tiempo suficiente.

Si lo que resta después de lo real es la experiencia, estas son algunas referidas a la fama en Argentina.

I. Ser famoso

Ser famoso es recibir regalos, invitaciones y halagos. A los de acá los define la regateada. Son como los periodistas pero con más permisos. Ellos rechazan todo el tiempo oportunidades, viajes y espectáculos. O te dicen que van y no van. Tienen tantas facilidades que la desesperación por las cámaras a veces se llega a justificar. Las contras también existen pero parece que son chiquitas en comparación.

II. Lo peor de la fama

Una de las peores cosas fue ver como otros periodistas se desesperaban por notas o declaraciones. Recibí codazos, empujones, puteadas porque prima la locura. Lo gracioso es que los famosos siempre dicen lo mismo así que la pelea es, en general, por figuritas repetidas. Creo que gran parte de lo peor del periodismo de espectáculos es el periodismo de espectáculos.

III. Qué se aprende a no decir entre famosos

No sé si hay algo que no puedas decir, pero sí una conducta o postura a tomar para poder ser parte. Se arma toda una pantomima al rededor del famoso, depende, claro, de la importancia de cada cual. Hay que adularlo porque sino estás afuera. Tal vez no ser obsecuente sea una de las claves para fracasar.

IV. El peor secreto

La historia de un hombre que se casó con su hija sin saberlo. O tal vez cómo una familia completa salvó a un gran artista para poder sacarle toda su plata. Cuernos, envidia y dinero son temas recurrentes en un ambiente que vive de exponerse, pero no creo que se escondan grandes historias, y si las hay, no llegué a escucharlas. Es gente igual al resto con muchísimos más caprichos.

V. Tip para la fama

Hacer mucho ruido. Creo que la clave no pasa por el contenido sino por la repetición.

VI. Tip para la anti-fama

La humilde timidez. Listo. Tal vez le agregaría el temita del maltrato. Hay mucho fantasmita que se cree superior y con derecho a rebajar al laburante. Y es loquísimo porque en el 95% de los casos el periodista trabaja mucho y más inteligentemente que el entrevistado. Digo, la superioridad que nos venden es cartón pintado que a nosotros nos parece fascinar. Todo siempre desde mi humilde opinión. Vale aclararlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s